Crónica del cuarto día: «Que la rutina no agote lo vivido» – #FeyPolitica17

La última jornada del curso empezó con una sencilla oración en la azotea, en la que nos preguntábamos sobre cuales eran nuestros talentos y nuestros dones y como lo podemos poner al servicio de los demás.

La dinámica de la mañana consistió en una hora larga de tiempo personal, en la que revisar lo que habíamos aprendido durante el curso y concretar lo más posible los compromisos y pasos a dar para llevar todo lo aprendido a nuestras vidas. Estos momentos de parada tan necesarios nos sirven como impulso para lanzarlos a la acción.

Finalmente, terminamos celebrando la eucaristía en comunidad.

La celebración comenzó con una sencilla dinámica en la que escribimos en un trozo de papel nuestras limitaciones personales, que nos impiden darnos a los demás. En un segundo, momento después de leer el evangelio del día que nos invitaba a contemplar la multiplicación de los panes y los peces escribimos en un segundo trozo de papel los dones que tenemos y que queremos poner a disposición de los demás. La homilía por tanto fue compartida y cada participante pudimos expresar nuestras limitaciones y nuestros dones y como Dios que es Padre bueno nos anima, nos alienta y nos impulsa. Durante el ofertorio ofrecimos nuestras reflexiones de la mañana guardadas en un sobre. Ese mismo sobre, será enviado a los participantes dentro de unos meses para que recuerden el compromiso que se plantearon una mañana de septiembre en Málaga. La Eucaristía termino con una palabra de agradecimiento y un sentimiento de cada persona.

Luego la vida sigue y cada uno tiene que volver a su rutina, muchos cogían apresuradamente las maletas para llegar a tiempo al tren o al autobús. Mañana la mayoría tendrá que ir a trabajar y confiar en que la rutina no agote lo vivido en estos días. Salimos de la mesa del señor que es la Eucaristía a la mesa de la vida en la que debemos encontrarnos con nuestros hermanos y hermanas.

Un grupo de diecisiete personas de muchos lugares distintos y de diferentes perfiles y sensibilidades.Desde el equipo organizador del curso damos a todos y a todas las gracias por dejarse interpelar estos días y participar con tanto entusiasmo. Esperamos tener noticias unos de otros de cómo vamos llevando nuestro compromiso cada uno en su lugar. Nos vamos con las manos vacías y con ojeras en el rostro pero el corazón lleno de nombres.

Dentro de un año tendrá lugar el Encuentro Europeo en Venecia del que se irá informando durante el curso.

Juan Carlos Alarcón

 

 

 

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