Crónica del segundo día: «Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia» – #FeyPolitica17

“Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,porque serán saciados.”

                                                                                              (Mateo 5, 6-7)

Me levanto con las preguntas que ayer quedaron marcadas en mi cabeza: ¿Qué es exactamente lo que pide el mundo de mí? ¿Cómo hacemos para entendernos en este lenguaje de palabras tan limitadas? ¿Qué puedo aportar desde mi vida cotidiana? Al subir a la terraza encuentro al grupo reflexionando en torno a las Bienaventuranzas (Mt. 5). Siento que todas compartimos hoy estas Bienaventuranzas y tenemos razones para no rendirnos.

En la primera sesión de la mañana Junkal Guevara, profesora de teología de la Universidad de Granada nos habla de cómo la Biblia desde el primer libro del Génesis nos invita al compromiso, a ensuciarnos las manos con el mundo y sus problemáticas. Se trata de una implicación dentro de un sentido amplio de la palabra política, de todo lo que nos afecta como sociedad, como “polis”.

Junkal nos acompaña por un recorrido desde los primeros capítulos del Génesis, donde Dios “sale de sí mismo” para poder crear  (Lo que me recuerda a la invitación que hacíamos ayer en el debate de la necesidad de dignidad humana desde las capacidades de cada persona para crear, para transformar el mundo, en un sentido más profundo del trabajo). La relación con las cosas creadas es, por tanto, de cuidado y amor. Dios a lo largo de la Biblia no se entiende sin la existencia de los seres humanos. En cuanto a los seres humanos, se nos dice que Dios los crea a su “imagen y semejanza” (Gen. 1, 27-30) lo que marca un paso crucial en la concepción antropológica del ser humano. El ser humano pasa de ser “esclavo” en los textos genealógicos de la época (como el Enuma Elish, teogonía sumeria), concebido para “servir a los dioses”, a ser una “estatua”, un permanente recuerdo de la presencia de Dios, como su colaborador y co-creador.  Tiene la responsabilidad de mantener la Vida y de producir los cambios necesarios para este fin.

En cuanto a la comunidad humana, Junkal se centra en el capítulo dos del Génesis. El hombre y la mujer se crearon, según el mismo Génesis, a la vez y en igualdad. La “metáfora de la costilla” se utiliza para subrayar que Eva está hecha de la misma “materia” que Adán, son seres semejantes. Vamos descubriendo cómo se revela este Dios, que siempre se involucra en lo que sucede en la Tierra. Llegamos así al misterio de la Encarnación: Dios se hace uno de los nuestros, ha pasado por el dolor y nos llama “hermanos.” Jesús nos revela que podemos transformar y crear con Dios. La Biblia nos invita una y otra vez a participar de la tarea de crear el mundo, y por tanto en la política real transformadora.

Tras el descanso Gonzalo Villagrán profesor de Teología de la Facultad de Teología de Granada que nos ayudó a dilucidar qué luces nos pueden aportar los textos de la doctrina social de la Iglesia para hacer hoy política.  Afirma Gonzalo que la mejor manera de comprender la doctrina social es a través del concepto de “tradición”, que se transmite de generación en generación; y que, al mismo tiempo se va reelaborando continuamente. La “doctrina social” acumula la reflexión de la Iglesia sobre la vida en sociedad. La tradición la debemos hacer nuestra.

Gonzalo nos ayuda a recorrer cronológicamente los principales principios de la doctrina social. Vamos viendo como incorporan los Derechos Humanos en la Iglesia, la dignidad humana y que supone la participación política y aplicar el principio de la subsidiariedad, el pluralismo político,  partiendo de una humildad epistemológica en la que la Iglesia no sabe todo y necesita de todas las fuentes políticas para dialogar con la realidad. El cristiano en conciencia busca la mejor opción inspirado en la tradición de la doctrina social. Rescatamos el llamamiento a una relación recíproca entre fe y política (la fe debe escuchar a la política y viceversa, para no caer ni en el realismo político y tampoco en el fundamentalismo religioso) y terminamos con la llamada del papa Francisco que tiene como principio la mirada a los pobres y desclasados y también el diálogo social e interreligioso por la paz.

 “Porque el mundo no es siempre un obstáculo para orar por el mundo. Si algunos deben abandonarlo para encontrarlo y alzarlo hacia el cielo, otros deben sumirse en él para alzarse, pero con él, al mismo cielo.” (Madeleine Delbrêl, la Alegría de creer)

Por la tarde hacemos un paseo meditativo por la ciudad de Málaga recorriendo diferentes espacios de la ciudad para ver los contrastes y dejarnos interpelar por la desigualdad. Intercalamos las visitas a los espacios con lecturas meditadas de textos que nos ayudan a profundizar en la realidad que vemos. Así comenzamos nuestro recorrido comenzando desde la vista panorámica del seminario diocesano, el santuario de la Victoria, el barrio de las Tres Cruces, un barrio popular donde la música y la vida en los patios nos devuelve a la realidad tras estos días de reflexión; paramos en la puerta del Centro de Internamiento de Extranjeros, donde reflexionamos sobre las denuncias que habido en ese centro de abusos y de malos tratos. A continuación pasamos por la calle comercial, el puerto y el proyecto de Caritas llamado “Calor y café” para las personas sin hogar más necesitadas de la ciudad que encuentran un lugar donde ser escuchadas y tratadas con dignidad. Unos amables voluntarios llamados Gustavo y Carmen se implican en explicarnos con todo lujo de detalles su labor a pesar del agobio que sienten porque quedan cinco minutos para que lleguen las primeras personas que utilizan “la casa”. Y esto sí es una casa, un auténtico templo donde descubrir a ese Dios encarnado que nos invitaban las bienaventuranzas a ver en este día, descubríamos de la mano de Junkal y Gonzalo en la teología y la tradición, pero que se hacía carne en personas como ellos que se implican día a día por hacer este mundo un poco más humano, un poco más parecido al Paraíso, al Reino.

 

 

Clara González-Garzón Finat.

 

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